TODOS LOS SERES HUMANOS ESTÁN INMERSOS EN LA BÚSQUEDA DE LA PAZ INTERIOR. Y, AUNQUE CONOCEN LOS CAMINOS MUNDANOS Y PUEDEN OBTENER TODO LO QUE DESEAN, SABEN QUE LO MÁS PRECIOSO ES LA PAZ INTERIOR PERO ¿QUÉ ES ESTA PAZ? ¿UNA IDEA? ¿UNA EXPERIENCIA? ¿CÓMO SE PUEDE ENCONTRAR?







domingo, 12 de diciembre de 2010

El otro yo - Mario Benedetti

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la naríz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una
 cosa: tenía Otro Yo.
El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente , se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañama siguiente se habia suicidado.
Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.
Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió la calle con el proposito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas . Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando.Y pensar que parecía tan fuerte y saludable».
El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia.
Pero no pudo sentir auténtica melancolía,
porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Soledades - Mario Benedetti




Ellos tienen razón esa felicidad
al menos con mayúscula no existe
ah pero si existiera con minúscula
seria semejante a nuestra breve presoledad.

Después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad.

Ya se que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable
minuto uno se siente solo en el mundo.

Sin asideros, sin pretextos
sin abrazos, sin rencores
sin las cosas que unen o separan
y en esa sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo.


Los datos objetivos son como sigue
Hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos una
frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos claro
que la soledad no viene sola.

Si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades se vera un
largo y compacto imposible un sencillo
respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buenagente.

Después de la alegría
Después de la plenitud
Después del amor
Viene la soledad.

Conforme pero
que vendrá después
de la soledad.

A veces no me siento tan solo
si imagino mejor dicho si sé
que mas allá de mi soledad y de
la tuya otra vez estas vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después de la soledad.

Mario Benedetti

El silencio - Cástulo Gregorisch


Foto: Neus Bonet
http://unmonparallel.blogspot.com/

El Silencio

Me alejo del ruidoso mundo
refugiandome en el bosque del silencio
huyéndoles a los molestos decíbeles
que aturden mi agobiado pensamiento

Descansando en la quieta soledad
en mis reflexiones inmerso,
nuevas ideas estimulan mi intelecto
cual feliz renacimiento.

Me embarga una inmesa calma
que invade mi interno fuero
refresca su sed mi deshidratada mente
bebiendo del manantial del sosiego.

Embriagame perfume de las flores
que me llega cabalgando sobre el viento.
oígo el conversar de sus olores,
como dulce susurro de barlovento.

Percibo los nostálgicos recuerdos
que vienen de muy lejos,
lejanía que refleja una distancia,
distancia que se alarga con el tiempo.

Inapreciable compañía es el silencio
con su mudo acento,
cuando se retiran nuestros tímpanos
a un merecido asueto.

Silencio que me permite disfrutar
de un sordo momento
en el que podemos soñar
ya dormidos, ya despiertos.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Ilusiones

Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden:

Primero, creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida
y se acaba con la muerte.

Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más alto placer no hay mas felicidad, sino mas dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer.

La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.


Doctor Jorge Carvajal

Mindfulness: psicología y meditación

Foto: Neus Bonet
http://unmonparallel.blogspot.com/

” Quien mira hacia fuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta.”
Carl Gustav Jung

Vivir la vida momento a momento

Es increíble darse cuenta la cantidad de cosas que una persona puede hacer al mismo tiempo: fumar, masticar un chicle, rascarse y escuchar la radio mientras conduce. Esta capacidad de dispersar la atención tiene sin duda un gran valor adaptativo y nos ayuda a desenvolvernos en nuestra frenética vida diaria. Sin embargo, el funcionar en piloto automático también tiene algunos inconvenientes como por ejemplo el cultivar una manera de interactuar con nuestra mente que nos impide disfrutar de todo lo que tenemos aquí y ahora, de modo que oscilamos entre pasado y futuro sin apenas prestar atención al presente.

Si nos perdemos las maravillosas sensaciones de una refrescante ducha matinal mientras pensamos en la última discusión con nuestro jefe no pasa nada, tampoco pasa nada si mientras hablamos con alguien estamos pensando en la lista de la compra o en lo próximo que vamos a decir en vez de escuchar lo que dice. Estos ejemplos más o menos inocentes pueden sin embargo darnos una idea de las graves consecuencias de funcionar continuamente en piloto automático. ¿Qué pasaría si lo que nos perdiésemos fuese la infancia de nuestros hijos? ¿O la relación con nuestra pareja? Simplemente por no estar presentes en ellas, quizás estemos de cuerpo presentes, pero nuestra mente está en otro lado.

Corremos persiguiendo algo que creemos nos hará más felices (generalmente situado en el futuro) y en ese momento experimentamos una especie de euforia y anhelo que pasa a convertirse en conformismo e insatisfacción en cuanto lo hemos conseguido. También se experimentan sentimientos negativos por el miedo a perder lo que hemos conseguido o recordar experiencias pasadas así que lo mejor es proyectar nuestra atención de nuevo hacia el futuro. Este ciclo se perpetúa en el tiempo, corremos y corremos persiguiendo una zanahoria que nunca alcanzamos …

En otros lugares, como por ejemplo en Oriente, en lugar de concentrarse en la ciencia y todo lo que ella puede ofrecer al ser humano decidieron adentrarse en las cavernas de la mente para estudiar de manera introspectiva los entresijos, peligros y virtudes de esta.

Todo el conocimiento acumulado durante siglos puede resumirse en una sola palabra: atención.

Hacia una higiene mental

El gran psicólogo William James ya alertó en los albores del siglo XX sobre la importancia de este proceso mental relegado a un tercer plano en la mayoría de los manuales de psicología. James fue muy criticado en su época por utilizar precisamente la introspección como principal método de estudio por considerarse no científico y por tanto despreciable para la ciencia y sin utilidad aparente.

Ese gran error parece ser reconocido hoy en día y esto se ha traducido en un creciente interés por el estudio de los procesos de la atención y en particular por la actividad contemplativa como la meditación.

Los últimos años se han desarrollado diferentes terapias para numerosos trastornos como la depresión, la ansiedad o el estrés basadas en terapias psicológicas existentes complementadas con elementos orientales como la meditación, el yoga o el qigong. A estas nuevas terapias se las ha denominado como de ‘tercera generación, y a las que utilizan la meditación como herramienta fundamental como ‘basadas en mindfulness’.

Mindfulness, se ha traducido al castellano como atención o conciencia plena. El término procede de la palabra sati en la lengua pali, que es la lengua que hablaba el Buda.

La cosecha investigadora al respecto se incrementa día a día, destacando las investigaciones que prueban la eficacia de estos tratamientos en multitud de trastornos además de mejorar la calidad de vida y bienestar en personas sanas.

Cabe destacar las investigaciones entorno a la depresión, la cual amenaza con convertirse en una verdadera plaga en el seno de sociedades industrializadas como la nuestra. Los nuevos tratamientos con mindfulness ponen énfasis en la prevención del trastorno y de sus recaídas más que en su curación, para la cual ya se dispone de herramientas suficientes tanto a nivel de terapia psicológica como farmacológica. Recordemos que quién la ha padecido alguna vez en su vida tiene un riesgo aproximado del 50% de recaer, y que para los que han recaído el riesgo de una nueva recaída se dispara hasta mas del 80%, con el tiempo se acaba en un círculo vicioso que ni la terapia ni los fármacos son capaces ya de romper.

El mindfulness propone vivir la vida momento a momento. El presente es lo que importa y la actitud mental que pretende cultivar incluye la aceptación de las experiencias independientemente de que sean positivas o negativas, el no juzgar y el velar por una actitud imparcial y ecuánime. Por eso enfatiza focalizar la atención en el momento presente para no perdernos nada de nuestras vidas, ni lo bueno ni lo malo, porque todo es digno y susceptible de ser vivido, y todo nos enriquece y nos ayuda a crecer. De esta manera, se desarrolla una higiene mental menos focalizada en el pasado (recuerdos) y en el futuro (preocupaciones y anhelos) y más acorde con la naturaleza humana. Queramos o no estamos hechos para vivir en el presente y ese es el camino que podemos seguir si lo deseamos porque siempre, en cualquier momento, somos nosotros mismos los que decidimos a qué queremos prestar atención aquí y ahora.

Arriesgarnos a cambiar nuestra manera de interactuar con nuestra mente puede resultar en algo de ansiedad al principio, pero esta acaba disipándose ante la inevitable revelación profunda de ser capaces de considerar nuestros propios pensamientos como eventos mentales que vienen y van y que no son verdades absolutas que debamos seguir o creer ciegamente.

Esta capacidad de discernimiento repercute en una mejor capacidad de percibir lo que nos rodea y por tanto nos permite elegir y tomar decisiones mas acertadas, además de disparar nuestra creatividad y despertar ese gusanillo a veces tan olvidado que es el capacidad de sorprendernos a nosotros mismos.

Por Francisco Gazquez Rodriguez

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Meditar es ir hacia el centro

En la práctica de la meditación soltar es imprescindible, fundamental. Soltarlo todo, desprenderse de todo, morir una y otra vez en el cojín. Dejar de aferrar, relajarse y crear espacio, sin esfuerzo. En una actitud alerta y a la vez relajada, soltando pero manteniéndose firme y despierto se conecta con el vacío, con el centro o tesoro interior, accediendo a la intimidad con uno mismo. Sin detenerse en nada, sin estancarse, únicamente sentarse y dejar pasar.

Cuando empezamos a practicar la meditación por primera vez parece que la actividad mental se haya incrementado, pero en realidad lo que sucede es que hay más conciencia de los pensamientos. Hay que dejar que las oleadas de pensamientos y sentimientos surjan y se desvanezcan, no seguir tras ellos sino permitir que vengan y se vayan. La mente es como un jarro lleno de agua fangosa que no hemos de remover sino dejar que el lodo repose y se vaya al fondo, de manera que arriba quede el agua clara.

Abandonamos las expectativas egoicas y centramos la atención en la postura y la respiración, así la conciencia se libera de la tiranía de los pensamientos y obsesiones y empiezan a abrirse espacios vacíos de pensamientos. Se trata de crear una discontinuidad o brecha en la corriente mental, de prolongar el espacio entre dos pensamientos.

De un continuum mental: ……………………………………………………………………………………………………………….
Pasamos a otro que es:
………   ………   ………    ……..    ……..   ………..   ……..   ………   ……   ……

Ha de ampliarse el espacio entre pensamientos sin aferrarse a las sensaciones agradables ni rechazar las desagradables; sin tratar de quedarse en ningún sitio, experimentando el estar presente hasta que no hay un yo ni un tú, ni dentro ni fuera. Generalmente nos aferramos a lo conocido y agradable y rechazamos lo nuevo o desagradable. Sin embargo, en ambos casos hay que observar, hacerlo consciente y dejarlo marchar. Ver, identificar, soltar y dejar ir. Intentar asirse a un pensamiento o sentimiento es como «querer coger la luna en el agua».

Dirigimos la luz de la atención hacia el interior para iluminar nuestra esencia. Simplemente estar, simplemente sentarse. Dejamos de luchar con nosotros mismos y nos relajamos en lo que es, reconociendo, aceptando y dejando pasar pensamientos, sentimientos y sensaciones.

Como se dice en uno de los libros más antiguos zen, el sutra del Shin jin mei:

La vía no es fácil ni difícil,
basta con no elegir ni rechazar.
Cuando no se elige ni se rechaza,
la verdad aparece delante de nosotros.

Una y otra vez, aún en el aburrimiento, la irritación o el dolor, hay que ver lo que surge y dejarlo ir. Al ver lo que aparece respiración a respiración tomamos conciencia del funcionamiento de la mente, aprendemos a ver qué surge momento a momento, lo que representa un poderoso entrenamiento para la vida cotidiana. Ejercitamos una mirada interior ecuánime, que no se queda fijada a hechos ni emociones, que no se aferra a tener razón o estar equivocada; una mente libre, exenta de juicios y opiniones.

Meditamos para ver qué sucede en nuestra mente, observamos los pensamientos dejándolos pasar, sin aferrarnos, volviendo una y otra vez a la postura, a la respiración, al hara.

Respecto al tiempo que dedicamos a la práctica de la meditación, se puede empezar por veinte minutos para llegar a media hora o cuarenta minutos, preferiblemente por la mañana y por la noche. Al acabar, nos levantamos despacio, sin brusquedades, para llevar esa atención a lo cotidiano.

Meditamos para abrirnos al aquí y ahora, para estar más despiertos en nuestra vida. Buda significa «el despierto» y meditar es practicar el arte de despertar. En realidad, el sentido de la meditación es llevar ese estado a nuestra vida cotidiana, prolongar el estar plenamente despiertos y presentes en todos y cada uno de nuestros actos. Otorgar esa amplitud, serenidad y silencio a todos los momentos y ámbitos de nuestra vida, bien enraizados en el aquí y ahora.

Vivimos en la ignorancia de lo que somos realmente, como sonámbulos, dormidos en ensoñaciones sobre el pasado y el futuro, preocupados, insatisfechos y temerosos. Despertar es darse cuenta del mundo esencial, entrar en el instante en la vida cotidiana, instalarse en el ahora.

En algún momento hay que elegir, seleccionar un camino y un maestro de entre las diferentes posibilidades y seguir con determinación aunque surjan dudas. El viaje espiritual exige la apertura del corazón, requiere perseverancia y un verdadero compromiso, paciencia, humildad y coraje. Supone encontrar la senda espiritual que más inspire, y hacerse la pregunta que se le proponía a Castaneda en Las enseñanzas de Don Juan: «¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve».

Por Ascensión Belart
www.revistanamaste.com

martes, 7 de diciembre de 2010

Desiderata - Max Ehrmann



Camina plácido entre el ruido y la prisa y recuerda
qué paz se puede encontrar en el silencio.
En cuanto sea posible y sin rendirte,
mantén buenas relaciones con todas las personas.
Enuncia tu verdad de una manera serena y clara
y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante, también ellos tienen su propia historia.

Esquiva a las personas ruidosas y agresivas,
ya que son un fastidio para el espíritu.
Si te comparas con los demás, te volverás
vano y amargado,
pues siempre habrá personas
más grandes y más pequeñas que tú.

Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera
por humilde que sea,
ella es un verdadero tesoro
en el fortuito cambiar de los tiempos.

Sé cauto en tus negocios
pues el mundo está lleno de engaños,
mas no dejes que esto te vuelva ciego
para la virtud que existe.
Hay muchas personas que se esfuerzan
por alcanzar nobles ideales.

La vida está llena de heroísmo.
Sé sincero contigo mismo,
en especial no finjas el afecto.
Y no seas cínico en el amor,
pues en medio de todas las arideces y desengaños,
es perenne como la hierba.

Acata dócilmente el consejo de los años
abandonando con donaire las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza del espíritu,
para que te proteja en las adversidades repentinas.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Sobre una sana disciplina, sé benigno contigo mismo.

Tú eres una criatura del universo.
No menos que las plantas y las estrellas,
tienes derecho a existir.
Y sea que te resulte claro o no,
indudablemente el universo marcha como debiera.

Por eso debes estar en paz con Dios
cualquiera que sea tu idea de El.
Y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones, conserva la paz con tu alma
en la bulliciosa confusión de la vida.
Aún con toda su farsa, penalidades y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso.

Sé cauto, y esfuérzate por ser feliz!