TODOS LOS SERES HUMANOS ESTÁN INMERSOS EN LA BÚSQUEDA DE LA PAZ INTERIOR. Y, AUNQUE CONOCEN LOS CAMINOS MUNDANOS Y PUEDEN OBTENER TODO LO QUE DESEAN, SABEN QUE LO MÁS PRECIOSO ES LA PAZ INTERIOR PERO ¿QUÉ ES ESTA PAZ? ¿UNA IDEA? ¿UNA EXPERIENCIA? ¿CÓMO SE PUEDE ENCONTRAR?







Mostrando entradas con la etiqueta La vida..... Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La vida..... Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de diciembre de 2012

Ausencia


La vida...


En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:
-¿Tú crees en la vida después del parto?
- Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
- ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
...

- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella...

Autor desconocido.
Edición Daniel Cipolat.
https://www.facebook.com/Sintomas.del.Despertar



jueves, 29 de marzo de 2012

Conócete a ti mismo


Todo lo que sabemos de nosotros está marcado por nuestra cultura, nuestra sociedad, nuestra economía, nuestra ciencia y nuestra moral. Sin embargo, nosotros somos los que hemos inventado todo esto. La economía nos define: ricos o pobres; la cultura: abiertos, trabajadores o puntuales; la moral: buenas o malas personas. Todo lo que nosotros, como especie humana, hemos creado, lo usamos para definirnos. Nuestra educación no puede enseñarnos quiénes somos porque la hemos creado nosotros a ella; nuestra cultura no puede mostrarnos cómo somos porque también la inventamos nosotros a ella. Sólo aquello que nos creó a nosotros puede mostrárnoslo. Nuestra alma es en esencia la misma esencia del universo y esa esencia es nuestra creadora. ¿Nos hemos dado cuenta de que no somos conscientes de nuestra alma? Hemos perdido la percepción de nuestro punto central, de aquello inmutable que mueve nuestra vida, aquello a través de lo que percibimos la paz, el amor y la felicidad perfectos, y les hemos dejado ese papel a los sentidos físicos, que sólo nos informan de cómo sobrevivir pero no de cómo vivir. Por esta razón, nos solemos sentir tan perdidos en la vida cuando algo de lo que nosotros hemos creado va mal.


Revista Namasté
http://www.revistanamaste.com/conocete-a-ti-mismo-y-moveras-el-mundo/

martes, 20 de marzo de 2012

El corazón tiene cerebro - Annie Marquier





Bonita entrevista.....no os la perdáis!:

Lo que quiero ahora - Angeles Caso

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.

Angeles Caso - La Vanguardia
http://www.lavanguardia.com/magazine/20120119/54245109494/lo-que-quiero-ahora-angeles-caso.html

lunes, 1 de agosto de 2011

Todo saldrá bien

Todo saldrá bien. Ya lo verás.
Vas camino hacia arriba
y llegar hasta ahí solo es cuestión de tiempo...

Recuerda otros momentos de tu vida,
momentos en los que te preguntaste
si acaso podrías superar la adversidad.

Al final... siempre pudiste.
Trata de pensar en eso ahora,
mientras miras en tu interior.

Date tiempo necesario para vivir
en carne propia todo lo que estás sintiendo...
tiempo para manejar y disfrutar las emociones...

Escabúllete hasta ese lugar que
está en lo más profundo de ti,
donde te sientes más afianzado, seguro y a salvo.

Ese lugar es fuerte y auténtico,
y tengo la sensación de que vive en ti
con más belleza de la que supones.

La ayuda está aquí, por si la necesitas.
Pero lo que más te ayudará es recordar ésto:
Si eres capaz de darles una oportunidad
a todas las cosas, todo saldrá bien.

Te lo prometo.

miércoles, 20 de julio de 2011

Sabiduría de Vida - Facundo Cabral

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Además, el Universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias.

Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta porque algo esconde.

Aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer (o al hombre) que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida, ahora mismo le puedes decir "basta" al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.

Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor. Vacía la copa cada noche para que Dios te la llene de agua nueva en el nuevo día.

Vive de instante en instante porque eso es la vida. Me costó 57 años llegar hasta aquí, ¿cómo no gozar y respetar este momento? Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto?.

No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la Tierra. En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno. Perdónate, acéptate, reconócete y ámate, recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos, pero no los culpes porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas.

Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo. Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante, pero no digas "no puedo" ni en broma porque el inconsciente no tiene sentido de humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes.

Si quieres recuperar la salud abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, responsables de nuestras enfermedades.

Perdona a todos y perdónate, no hay liberación más grande que el perdón, no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica que te hace juez (agotadora y vana tarea) y cómplice de lo que te disgusta.


Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella.

El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano.

No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas ya son ganancia. Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida. Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser, será, y sucederá naturalmente.

Dios Tiene todo bajo control, y yo escogi confiar en eso.

Facundo Cabral
http://marta-hacialapazinterior.blogspot.com/2010/09/no-estas-deprimido-estas-distraido.html

miércoles, 6 de julio de 2011

Da instrucciones nocturnas a tu cerebro y obedecerá

Tengo 51 años, aunque aparento 50 y medio. Nací y vivo en Barcelona. Soy economista y profesor universitario. Estoy casado y tengo una hija, Marta (12). España merecería una derecha a la que yo pudiese votar. No soy creyente, pero estoy sugestionado por el catolicismo.



Creer para crear
Puedes matricularte en la universidad nocturna de la buena suerte. Valls se acoge a las neurociencias para proponer un plan con “nocturnidad y premeditación”: antes de acostarte, escribe lo que deseas que tu cerebro crea (de creer), pues durante el sueño nocturno las sinapsis neuronales se organizarán según esa creencia... y durante la vigilia te harán actuar para crearla (de crear). El manual Buenas noches y buena suerte (Viena) detalla “cómo atraer la fortuna mientras duermes”, que completa su anterior método Kimmon, que expuso en Buenos días y buena letra (Viena), según la que cambiar la letra puede ayudar a mejorar la actitud ante la vida. Todo es probar: al fin y al cabo, casi todo es sugestión.


Está observando mis notas?
Es que soy grafólogo, ejem... Pero no lo sienta como una amenaza, ¿eh?

Ya. ¿Qué ve en mi letra?
Escriba una efe, por favor.


f.
¡Buena efe! El lazo de arriba y el de abajo, proporcionados: o sea, usted piensa y luego actúa en consecuencia.


Pim, pam. No siempre...
Yo antes hacía una efe con lazo arriba... pero palo abajo: o sea, que lo que yo pensaba luego no lo ponía en práctica. Y me esforcé en hacer una efe como la que usted hace.


¿Lo consiguió?
Sí. Y eso promovió un cambio en mi carácter: desde que la hago así soy más proactivo.


Cambio mi letra: ¿cambia mi carácter?
Tu letra expresa tu psiquismo. Por eso no tienes siempre la misma letra: porque vas cambiando. Y a la inversa, lo mismo: si cambias tu letra..., ¡algo te cambiará por dentro!


¿Respalda esto la ciencia?
La grafotransformación es controvertida... Pero la ciencia sí confirma la plasticidad del cerebro: ¡puedes transformarte!


¿A qué transformación se refiere?
Puedes reeducar tu cerebro para mejorar tu actitud, ¡sugestionarlo para ser más feliz!


¿Cómo lo hago?
Fuerza una sonrisa ¡y pronto te sentirás más alegre! ¿Sabe del síndrome de Moebius?


No.
A causa de una disfunción muscular, tu rostro deja de expresar emociones... Y, al poco tiempo, ¡dejas de sentir esas emociones!


¿Conclusión?
Que es un proceso reversible: si actúas "como si" sintieras una emoción, ¡acabarás por sentir esa emoción sugestionada! Por tanto, si sonríes y ríes, te pondrás contento. Y si piensas y actúas como si tuvieras éxito, ¡te llegará el éxito! Y si actúas como si fueses feliz..., acabarás siendo feliz.


¿Puedo sentir lo que desee sentir?
Si actúas como si fueras afortunado, atraerás la fortuna. No es magia: ¡es sólo que tenemos un cerebro muy, muy sugestionable!


Pero por mucho que el cerebro se crea algo, el entorno es el que es.
Ese cerebro sugestionado creará las condiciones para modificar el entorno en consonancia. Ya lo dijeron los griegos: ¡carácter es destino!


Póngame algún ejemplo de todo esto.
El mío mismo: al nacer mi hija, me pregunté cómo podía ayudar a esa niña a ser feliz...


¿Y qué hizo?
Rastreé los rasgos que tienen en común las personas afortunadas, las personas con buena suerte, satisfechas de su suerte.


¿Y qué rasgos son esos?
Son siete rasgos: uno, buen autoconcepto (aunque seas bajo y calvo, eso no te acompleja); dos, optimismo (ves salidas a todas las situaciones): ¿sabe lo de los militares húngaros perdidos en los Alpes?


No.
Encontraron un mapa, y eso les ayudó a hallar la salida. Pero ese mapa... ¡era de los Pirineos! Ellos no lo sabían: o sea que si crees que hay salida, ¡será más fácil encontrarla!


Tres.
Extraversión: allá donde van, establecen buenas relaciones (¡es el mejor modo de encontrar trabajo!). Cuatro, empatía: saben ponerse en la piel del otro, escuchar con el corazón. Cinco, autogestión emocional.


¿Autocontrol?
O saber enfadarse... ¡cuando toca enfadarse! Seis, proactividad: generan sus circunstancias, las que les resultan más favorables. Y siete, perseverancia: saben picar piedra.


Ahora ya sabemos cómo es la persona afortunada. ¿Qué hacemos con eso?
Ahora se trata de fomentar en uno mismo todos esos rasgos.


¿Cómo?
Yo aplico, por un lado, la grafotransformación. Y, por otro, las instrucciones nocturnas al cerebro.


¿Instrucciones nocturnas?
Sí: liberadas de sus obligaciones de la vigilia, las neuronas establecen más conexiones mientras dormimos. ¡Aprovechémoslo para reeducarlas en nuestro beneficio!


¿Cómo puedo hacerlo?
Relájate y escribe en un papel cinco veces alguna instrucción para tu cerebro: "me gusta mi cuerpo", "valgo mucho", "soy enérgico", "tengo aplomo", "hablo con facilidad", "voy a desarrollarme", "domino mis emociones", "dirijo mi vida", "me siento feliz"...


¿Y ya está?
Recítalas, cada una, en voz alta, cada noche, durante veintiocho noches. Y sigue luego con tandas de nuevas autoinstrucciones.


¿Y el cerebro obedece a esto?
Sí: al repetir la frase, el consciente baja la guardia y esa orden empapa el inconsciente... ¡Y ya sabemos que el inconsciente rige el 90% de lo que hacemos durante el día!


Qué fácil parece, pues.
Durante el sueño, el cerebro reconstruye y reorganiza conocimientos. Y es tan sugestionable... Fíjate en cómo caminan tus hijos, ¡y verás que caminan como su madre o como tú! Esto es inconsciente: imitamos. Aprovéchalo, ¡date instrucciones!


¿Debo escribir esas autoinstrucciones de mi puño y letra, a mano?
No hay un modo mejor de aprender algo que escribir a mano. Tonifica la memoria, reactiva neuronas... Es la gran noticia: puedes reeducar tu cerebro cuando quieras. Tú serás lo que quieras ser. Bien lo dijo Huxley: "Hoy es siempre todavía".

La contra de La Vanguardia - 04/07/2011


Joaquim Valls, entrenador de inteligencia emocional

sábado, 11 de junio de 2011

Recuerda...

Recuerda...


Que siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu verdad y la Verdad.


Que toma mucho tiempo llegar a ser la persona que deseas ser.


Que es mas fácil reaccionar que pensar.


Que podemos hacer muchas más cosas de las que creemos poder hacer.


Que no importan nuestras circunstancias, lo importante es cómo interpretamos nuestras circunstancias.


Que no podemos forzar a una persona a amarnos, únicamente podemos ser alguien que ama. El resto depende de los demás.


Que requiere años desarrollar la confianza y un segundo destruirla. Que dos personas pueden observar la misma cosa, y ver algo totalmente diferente.


Que las personas honestas tienen mas éxito al paso del tiempo.


Que podemos escribir o hablar de nuestros sentimientos, para aliviar mucho dolor.


Que no importa qué tan lejos he estado de DIOS, siempre me vuelve a recibir.


Que todos somos responsables de nuestros actos.


Que existen personas que me quieren mucho, pero no saben expresarlo.


Que puedo hacer todo o nada con mi mejor amigo y siempre gozar el momento.


Que a veces las personas que menos esperamos, son las primeras en apoyarte en los momentos más difíciles.


Que la madurez tiene que ver más con la experiencia que hemos vivido, y no tanto con los años que hemos cumplido.


Que hay dos días de la semana por los que no debemos de preocuparnos: ayer y mañana. El único momento valioso es AHORA.


Que aunque quiera mucho a la gente, algunas personas no me devolverán ese amor.


Que no debemos competir contra lo mejor de otros, sino competir con lo mejor de mí.


Que puedo hacer algo por impulso y arrepentirme el resto de mi vida.


Que la pasión de un sentimiento desaparece rápidamente.


Que si no controlo mi actitud, mi actitud me controlara a mí.


Que nunca debo decirle a un niño que sus sueños son ridículos, que tal si me cree?


Que es más importante que me perdone a mi mismo a que otros me perdonen.


Que no importa si mi corazón está herido, el mundo sigue girando.


Que la violencia atrae más violencia. Que decir una verdad a medias es peor que una mentira.


Que las personas que critican a los demás, también me criticarán cuando tengan la oportunidad.


Que es difícil ser positivo cuando estoy cansado.


Que hay mucha diferencia entre la perfección y la excelencia.


Que los políticos hablan igual en todos los idiomas.


Que es mucho mejor expresar mis sentimientos, que guardarlos dentro de mí.


Que al final de la vida me doy cuenta que las únicas cosas que valieron la pena son: Dios, mi familia, un grupo muy selecto de amigos y unas experiencias que me dieron crecimiento personal. Para ser exitosos no tenemos que hacer cosas extraordinarias. Hagamos cosas ordinarias, extraordinariamente bien. "Si alguna vez no te dan una sonrisa esperada, se generoso y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreir".

martes, 17 de mayo de 2011

La Vida

La vida no sabe del yo, no sabe de un centro, no sabe de separaciones. Inspiras el aire, y la vida entra en ti. Espiras el aire, y tú entras en la vida. No existe separación. Comes, y los árboles entran en ti a través de los frutos. Llega el día en que mueres, te entierran y los árboles te absorben y te transformas en fruta. Tus hijos te comerán. Tú te has comido a tus antepasados; los árboles los han transformado en frutos. [...] La vida es una  y no para de moverse. Te llega y te traspasa. En realidad no está bien decir que te llega, porque parece que la vida entra en ti y sale de ti. Tú no existes, sólo existe este ir y venir de la vida. Tú no existes; sólo existe la vida en sus formidables formas, en su energía, en sus múltiples delicias. En cuando comprendas esto, que sea la única ley por la que te rijas.

Osho