TODOS LOS SERES HUMANOS ESTÁN INMERSOS EN LA BÚSQUEDA DE LA PAZ INTERIOR. Y, AUNQUE CONOCEN LOS CAMINOS MUNDANOS Y PUEDEN OBTENER TODO LO QUE DESEAN, SABEN QUE LO MÁS PRECIOSO ES LA PAZ INTERIOR PERO ¿QUÉ ES ESTA PAZ? ¿UNA IDEA? ¿UNA EXPERIENCIA? ¿CÓMO SE PUEDE ENCONTRAR?
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viernes, 7 de junio de 2013
jueves, 4 de agosto de 2011
Que es la felicidad?
miércoles, 20 de julio de 2011
Un milagro
El dinero no puede comprar la felicidad
viernes, 24 de junio de 2011
¿Cómo puedo manejar el sentimiento de desesperanza y nulidad?
Matthieu Ricard
jueves, 14 de abril de 2011
Tu práctica diaria
Ingeniería emocional - Ramiro A. Calle
Liberación
martes, 12 de abril de 2011
El Zen
jueves, 10 de marzo de 2011
La contemplación de los pensamientos
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| LA CONTEMPLACIÓN DE LOS PENSAMIENTOS Extracto del Siksãsamuccaya (Traducido del sánscrito por Edward Conze) Él intenta buscar por todas partes dónde se encuentran los pensamientos que surgen en su mente. Pero ¿qué son los pensamientos? Son apasionados, odiosos o confusos. ¿Y qué hay del pasado, el futuro o el presente? El pasado se ha extinguido, el futuro no ha llegado aún y el presente es efímero. Ya que los pensamientos, Kasyapa, no pueden encontrarse dentro ni fuera de uno, ni entre medio de ambos lugares. Pues los pensamientos son inmateriales, invisibles, frágiles, inconcebibles, inestables e insustanciales. No hay ningún Buda que los haya visto, ni que los vea, ni que vaya a verlos. Y aquello que los Budas no pueden nunca ver, ¿cómo podría ser un proceso observable, salvo en el sentido de que los dharmas actúan a través de una percepción falsa? Los pensamientos son como una ilusión mágica: al imaginar algo que no es real, tienen lugar una gran variedad de renacimientos. Un pensamiento es como la corriente de un río, no tiene ninguna estabilidad: en cuanto es creado, se manifiesta y luego desaparece. Un pensamiento es como la llama de una lamparilla y actúa a través de las causas y las condiciones. Es como un relámpago, aparece por un momento y al siguiente desaparece.... Al buscar los pensamientos por todas partes, no los encuentra ni dentro de sí mismo ni fuera. Ni tampoco en los skandha*, o en los elementos, o en las esferas de los sentidos. Incapaz de dar con ellos, intenta descubrir su naturaleza observando las tendencias mentales y se pregunta: ¿cómo surgen los pensamientos? Y entonces se le ocurre que "allí donde hay un objeto, surge un pensamiento". ¿Es el pensamiento una cosa y el objeto, otra? No, el pensamiento no es distinto de su objeto. Si el objeto fuera una cosa y el pensamiento, otra, habría un doble estado de pensamientos. Así que el propio objeto es el pensamiento. ¿Puede entonces el pensamiento examinar al pensamiento? No, el pensamiento no puede verse a sí mismo. Además, los pensamientos al ser agitados y sometidos a una intensa presión por todos lados, actúan sin ninguna estabilidad, como un mono o como el viento. Viajan lejos, etéreos, tornadizos, agitados por los objetos sensoriales, condicionados por las seis esferas de los sentidos, saltando de una cosa a otra. En cambio, la estabilidad, la unidireccionalidad, la inmovilidad, la imperturbabilidad, la absoluta calma y la concentración mental se llama un estado de plena conciencia. El milagro de mindfulness (Thich Nhat Hanh) *En el budismo los objetos de la mente se denominan los dharmas. Los dharmas suelen dividirse en cinco clases: Forma corporal y física (rūpa): incluye no solo el cuerpo en sí, sino además la propia imagen que la persona se hace de éste. Sensaciones (vedanā): son los datos (o información pura) que se reciben a través de los cinco sentidos y también a través de la mente. Pueden ser agradables, dolorosos o neutros. Percepciones (en sánscrito sangñā, en pāḷi saññā): es el registro que se hace de esos estímulos sensoriales puros que la persona convierte en objetos reconocibles y distinguibles. Los pensamientos e ideas también se consideran objetos. Tendencias mentales (en sánscrito samskāra, en pāḷi sankhāra): ‘confección, creación, formación, hacer’. Son los ‘impulsos de la voluntad’. Es la construcción de la representación o de la experiencia subjetiva del objeto percibido. Conciencia (en sánscrito vigñāna, en pāḷi viññāna). Es un acto de atención o respuesta de la mente en el que el conocimiento del objeto se hace consciente en nosotros. La conciencia desaparece y resurge cambiada de un instante a otro y actúa de manera discriminatoria y parcial ya que existe un aferramiento a lo percibido como deseable, un rechazo contra lo no-deseable e indiferencia a lo neutro. Este constante movimiento genera insatisfacción o sufrimiento al no poder controlar cómo esos objetos percibidos aparecerán. Estos cinco agregados o agrupación de dharmas se llaman skandha (en idioma sánscrito) http://es.wikipedia.org/wiki/Cinco_agregados |
miércoles, 26 de enero de 2011
¿A que se refiere el budismo con "Iluminación"?
sábado, 15 de enero de 2011
La ciencia de la compasión - Matthieu Ricard
¿Una bonita casa en la playa? Matthieu Ricard prefiere el monasterio apartado de toda civilización donde vive, en las montañas de Nepal. ¿Una cuenta bancaria boyante? Ha entregado todo el dinero de las ventas de sus libros a la caridad. ¿Quizá un matrimonio bien avenido o una excitante vida sexual? Tampoco: a los 30 años decidió acogerse al celibato y dice cumplirlo sin descuidos. En realidad, Matthieu Ricard carece de todas las cosas que los demás perseguimos con el convencimiento de que nos harán un poco más felices. Y sin embargo, este francés de 61 años, biólogo molecular hasta que decidió dejarlo todo y seguir el camino de Buda, es más feliz que usted y yo. Mucho más feliz. El más feliz.
Científicos de la Universidad de Wisconsin llevan años estudiando el cerebro del asesor personal del Dalai Lama dentro de un proyecto en el que la cabeza de Ricard ha sido sometida a constantes resonancias magnéticas nucleares, en sesiones de hasta tres horas de duración. Su cerebro fue conectado a 256 sensores para detectar su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y así con decenas de sensaciones diferentes.
Los resultados fueron comparados con los obtenidos en cientos de voluntarios cuya felicidad fue clasificada en niveles que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz). Matthieu Ricard logró -0.45, desbordando los límites previstos en el estudio, superando todos los registros anteriores y ganándose un título –«el hombre más feliz de la tierra»– que él mismo no termina de aceptar. ¿Está también la modestia ligada a la felicidad? El monje prefiere limitarse a resaltar que efectivamente la cantidad de «emociones positivas» que produce su cerebro está «muy lejos de los parámetros normales».
El problema de aceptar que Ricard es el hombre más contento y satisfecho del mundo es que nos deja a la mayoría en el lado equivocado de la vida. Si un monje que pasa la mayor parte de su tiempo en la contemplación y que carece de bienes materiales es capaz de alcanzar la dicha absoluta, ¿no nos estaremos equivocando quienes seguimos centrando nuestros esfuerzos en un trabajo mejor, un coche más grande o una pareja más estupenda?
Los trabajos sobre la felicidad del profesor Richard J. Davidson, del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, se basan en el descubrimiento de que la mente es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable. «La plasticidad de la mente», en palabras del científico estadounidense, cuyo estudio es el quinto más consultado por la comunidad investigadora internacional.
Satisfacción filipina. Tampoco es necesario leer a este hijo adoptivo de Buda o retirarse a un templo en el Himalaya para comprobar que el «dinero no da la felicidad». Los habitantes de las barriadas pobres de Manila se muestran, a pesar de sus dificultades, aparentemente más contentos que los tiburones financieros de la vecina y multimillonaria Hong Kong. Cada vez que se hace una encuesta sobre felicidad global, los filipinos aparecen entre los pueblos más satisfechos. Ni la pobreza ni el hecho de que su país haya sido declarado el «lugar del mundo más afectado por los desastres naturales» por el Centro para la Investigación y Epidemiología de Desastres parecen afectar su visión positiva de la vida. Su intensa vida social y familiar compensa penurias privaciones. Los honkoneses, con una renta per cápita 20 veces mayor, aparecen sistemáticamente en los últimos lugares en los mismos sondeos de felicidad. La presión consumista, el estrés y el deterioro de las relaciones sociales figuran entre las causas de insatisfacción más citadas por los ciudadanos.Todo el desarrollo y el dinero del mundo no han logrado levantar el ánimo de la Nueva York de Asia.
Los científicos han logrado probar que la corteza cerebral izquierda concentra las sensaciones placenteras, mientras el lado derecho recoge aquellas que motivan depresión, ansiedad o miedo. «La relación entre el córtex izquierdo y el derecho del cerebro puede ser medida y la relación entre ambas sirve para representar el temperamento de una persona», asegura Ricard, que durante sus resonancias magnéticas mostró una actividad inusual en su lado izquierdo.
Los neurocientíficos americanos no creen que sea casualidad que durante los estudios llevados a cabo por Davidson los mayores registros de felicidad fueran detectados siempre en monjes budistas que practican la meditación diariamente. Ricard lo explica en la capacidad de los religiosos de explotar esa «plasticidad cerebral» para alejar los pensamientos negativos y concentrarse sólo en los positivos. La idea detrás de ese concepto es que la felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar, entrenar, mantener en forma y, lo que es más improbable, alcanzar definitivamente y sin condiciones.
Éxtasis mental. Lograr el objetivo de la dicha no es fácil. Ricard ha escrito una decena de libros –estos días combina sus retiros espirituales con la promoción de su obra Happiness en el mundo anglosajón– y cientos de artículos tratando de mostrar el camino y, aunque la mayoría de sus obras se han convertido en éxitos editoriales, el propio autor descarta que su lectura garantice el éxito.
Al igual que un logro en atletismo o en la vida laboral, el cambio sólo es posible con esfuerzo y tenacidad, pero Ricard asegura que todo habrá merecido la pena una vez se alcanza el estado de éxtasis mental que logran los elegidos. En su Defensa de la felicidad (Urano), la traducción de su último libro publicado en España, el monje explica cómo nuestra vida puede ser transformada incluso a través de variaciones mínimas en la manera en que manejamos nuestros pensamientos y «percibimos el mundo que nos rodea».
Es un viaje hacia el interior de uno mismo que Matthieu Ricard recorrió contra todo pronóstico. Nacido en París en 1946, el «monje feliz», como se le conoce en todo el mundo, creció en un ambiente ilustrado. Su padre, Jean-François Revel, fue un reconocido escritor, filósofo y miembro de la Academia Francesa que reúne a la elite intelectual del país galo. Su madre dedicó gran parte de su vida profesional a la pintura surrealista y tuvo un gran éxito antes de convertirse también ella en monja budista. Ricard vivió en su juventud los excesos propios del París de los años 60 y tras terminar sus estudios de secundaria se decidió por las ciencias. Hizo su doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Parecía destinado a convertirse en uno de los grandes investigadores del campo de la biología cuando le dio a su padre el disgusto de su vida.
El estudio de textos budistas desencadenó una llamada espiritual que le llevó a dejarlo todo. Decidió que el laboratorio no era lo suyo y partió hacia el Himalaya para hacerse discípulo de Kangyur Rinpoche, un histórico maestro tibetano de la tradición Nyingma, la más ancestral escuela del budismo. Era 1972 y las próximas tres décadas de este francés de carácter suave y cultura exquisita –el único europeo que lee, habla y traduce el tibetano clásico– iban a ser dignas del mejor guión de una película.
Tras estudiar con los grandes maestros del budismo, pasar meses en retiros y recorrer los pueblos del Himalaya, conoció al Dalai Lama y en 1989 se convirtió en uno de sus principales asesores y en su traductor al francés. Su posición como mano derecha del Señor de la Compasión le ha convertido en la figura budista occidental más influyente del mundo y llevaron al gobierno francés a concederle la Orden Nacional Francesa.
La vida elegida por Ricard le enfrentó a los ideales en los que se había formado y al ateísmo de su padre. Ambos decidieron discutir sus diferencias en El monje y el fisólofo, un diálogo que sólo en Francia vendió 500.000 copias y en el que la búsqueda de la felicidad está presente en cada capítulo. «Tenía muchas esperanzas en su futuro profesional y me parecía una lástima que abandonara [su carrera científica]. Después me di cuenta de que había transferido su espíritu científico al estudio del budismo», decía el padre antes de morir, una vez hubo aceptado la elección de Matthieu.
La idea de Ricard de ofrecerse para los estudios de la mente que llevaba a cabo la Universidad de Wisconsin estuvo influenciada por el propio Dalai Lama, que durante años ha colaborado con científicos occidentales, facilitando el análisis cerebral de los monjes y su capacidad de aislar la mente durante las sesiones de meditación. Uno de los aspectos que más ha fascinado a los investigadores es la capacidad de los monjes de suprimir sentimientos que hasta ahora creíamos inevitables en la condición humana: el enfado, el odio o la avaricia. El estudio de sus cerebros demuestra una capacidad extraordinaria para controlar sus impulsos basados en el principio de que Buda no prometió a sus seguidores la salvación en el cielo, sólo el final de sus sufrimientos en la tierra si lograban controlar sus deseos. Para muchos ese ha sido uno de los puntos flacos del budismo: la limitación de las ambiciones personales y la pasividad. Ricard suele acudir a una anécdota del Dalai Lama para negar que el control de los impulsos negativos sea igual a pasividad o falta de respuesta, por ejemplo ante un crimen o un genocidio. «Alguien le preguntó en una ocasión al Dalai Lama qué haría si alguien entra en una habitación para matar a todos los presentes. Su respuesta irónica fue: «Empezaría por dispararle a las piernas. Y si eso no funciona, apuntaría a la cabeza».
Ricard cree que el problema es que nuestros sentimientos negativos hacia otras personas no están a menudo justificados, sino que los hemos creado nosotros en nuestra mente de forma artificial como respuesta a nuestras propias frustraciones. Y ése es uno de los impulsos que el monje francés piensa que hay que aprender a controlar si se quiere ser feliz. Para el escritor, la felicidad es «un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona». Atraparla es cuestión de práctica y fuerza de voluntad, no de bienes materiales, poder o belleza. Los que llegan al final del viaje y logran la serenidad que lleva a la dicha, asegura Ricard, sienten lo mismo que «un pájaro cuando es liberado de su jaula».
Matthieu Ricard ve en resultados como éste la prueba de que cualquiera, no importa las desgracias que haya vivido, puede alcanzar la felicidad si cambia el chip mental que a menudo nos hace detenernos en los aspectos negativos de la existencia. Incluso la pérdida de los seres queridos puede sobrellevarse con relativa facilidad si se afronta la muerte desde una perspectiva nueva, menos centrada en su dramatismo. «Mi padre murió el año pasado a los 82 años. Como dependía tanto de su brillantez intelectual, cuando se vio limitado se desanimó», asegura el monje, para quien la muerte de quienes nos rodean debe ser aceptada como un paso más en el ciclo natural de la vida y no necesariamente como un episodio triste. «El mejor homenaje que podemos ofrecer a los que ya no están con nosotros es vivir la vida de forma constructiva, ser conscientes de que nacemos solos y morimos solos. ¿Por qué no sentir que cada ser humano es nuestro familiar, que cada casa es nuestro hogar?».
Los investigadores que han estado analizando las emociones de Ricard creen que los resultados podrían servir para paliar enfermedades como la depresión y llevar a la gente a entrenar una mente saludable de la misma forma que hoy se acude al gimnasio a mejorar la forma física. Más aún, si como sugiere Ricard, una de las claves de la satisfacción personal es el control y la supresión de instintos negativos como el odio, y si existe una forma de limitarlos, estaríamos ante la posibilidad de mejorar la condición humana y enmendar sus peores defectos.
Por supuesto son muchos los que apuntan a la inocencia y la sobredosis de utopía que supone pensar en una aldea global en la que todo el mundo perdona a los demás y nadie se enfada con nadie, un mundo basado en las buenas maneras y sentimientos, sin guerras ni luchas de poder. El monje francés responde a quienes dudan con la pregunta que mejor define su visión de la vida: «¿Acaso quieres vivir una vida en la que tu felicidad dependa de otras personas?».
Matthieu Ricard no quiere. Por eso en lugar de una casa en la playa ha elegido una vida contemplativa en el monasterio nepalí de Shechen; por eso ha regalado los millones de euros procedentes de sus libros (se han vendido millones de copias en todo el mundo y han sido traducidos a una decena de lenguas); y quizá por eso ha evitado los conflictos propios de la vida matrimonial. El «hombre más feliz del mundo» no sugiere que todo el mundo haga lo mismo para encontrar la dicha. Sólo que aprendamos que la deseada casa de la playa, los millones en el banco o esa pareja tan atractiva tampoco nos conducirán a ella. Aprender a contentarnos con lo que tenemos quizá sí.
* Vejez: Cuando la agudeza mental y la acción disminuyen, es tiempo de experimentar y manifestar cariño, afecto, amor y comprensión.
* Muerte: Forma parte de la vida, rebelarse es ir contra la propia naturaleza de la existencia. Sólo hay un camino: aceptarla.
* Soledad: existe una manera de no sentirse abandonado: percibir a todos los seres como parte de nuestra familia.
* Alegría: Está dentro de cada uno de nosotros. Sólo hay que mirar en nuestro interior, encontrarla y transmitirla.
* Identidad: No es la imagen que tenemos de nosotros mismos, ni la que proyectamos. Es nuestra naturaleza más profunda, ésa que nos hace ser buenos y cariñosos con quienes nos rodean.
* Conflictos de pareja minimizarlos. Es muy difícil pelearse con alguien que no busca la confrontación.
* Familia: Requiere el esfuerzo constante de cada uno de sus miembros, ser generoso y reducir nuestro nivel de exigencia.
* Deterioro físico: Hay que aprender a valorarlo positivamente. Verlo como el principio de una nueva vida y no el principio del fin.
* Relaciones sociales: Es más fácil estar de buen humor que discutir y enfadarse. Lo ideal es seguir siendo como somos y utilizar siempre que podamos la franqueza y la amabilidad.
* Felicidad: Si la buscamos en el sitio equivocado, estaremos convencidos de que no existe cuando no la encontremos allí.
viernes, 7 de enero de 2011
Mantra Buddha de la medicina
TA YA TA
OM BEKANDZE BEKANDZE
MAHA BEKANDZE BEKANDZE
RANDZA SAMUDGATE SOHA
Otras versiones:
http://www.youtube.com/watch?v=_Gfb7pDcyyM
http://www.youtube.com/watch?v=zBrwore-gvg
Fundamentalmente sirve para curar enfermedades de la piel aunque se utiliza para todo tipo de enfermedades y obstáculos. Es muy utilizado, por ejemplo para tener éxito en la consecución de un proyecto.
El procedimiento de recitación es el mismo pero esta vez se visualiza el Buda de la Medicina que es de color azul o bien, una esfera de luz azul imaginando que en esencia es el Buda de la Medicina. Se puede visualizar enfrente o sobre la coronilla. Como antes, al recitar el mantra, se imaginan rayos de luz y nectar que viniendo de la esfera de luz, penetran por la coronilla y limpian de todas las enfermedades, tensiones y bloqueos. Al acabar la recitación el Buda se absorbe por la coronilla en el corazón y uno siente sus bendiciones.
Con este mantra también se puede obtener agua curativa:
El mantra de la medicina, también se puede usar para obtener agua con propiedades curativas. Para ello se visualiza la compasión universal, sea en forma de esfera de luz blanca o en forma de deidad, sobre un recipiente de agua limpia (una botella de agua mineral, por ejemplo). El mantra se recita el mayor número posible de veces y se visualiza que la esfera derrama luz y néctar blancos que se absorben en los átomos de agua. Acabada la recitación se imagina que la esfera de compasión se disuelve en el agua. Beber este agua ayuda a la curación y aumenta el poder del organismo para asimilar los medicamentos.
En particular sirve para aumentar el poder de los medicamentos. Para esto se recita el mantra haciendo al visualización sobre ellos e imaginando que se llenan de la energía luminosa nuclear del Buda de la Medicina.
http://www.eabweb.arrakis.es/
Se podria traducir como:
Haz que el sufrimiento sea tan solo un obscuro recuerdo.
Haz que las enfermedades desaparezcan de la mente y del corazon de todos los seres sensibles.
Haz que todas las personas obtengan salud, bienestar, paz y prosperidad.
De esta manera, haz que las bendiciones de los Budas se derramen como una lluvia generosa sobre quienes lean, pronuncien o escuchen este mantra.
domingo, 2 de enero de 2011
Bodhisattva en el metro
Bodhisattva es un término propio del budismo que alude a alguien embarcado en el camino del Buda de manera significativa. Es un término compuesto: bodhi ("supremo conocimiento", iluminación) y sattva (ser). Así pues, hace referencia a un ser embarcado en búsqueda de la suprema iluminación.
En el budismo mahāyāna, el bodhisattva se convertirá en un ideal de vida al cual todo seguidor budista aspirará. Adquirirá también un significado universalista con el que existirá el objetivo de una liberación universal que incluya a todos los seres vivos. Esta idea universalista será fundamental en este tipo de budismo en toda su historia.
http://es.wikipedia.org/wiki/Bodhisattva
lunes, 27 de diciembre de 2010
El noble sendero óctuple
El NOBLE SENDERO ÓCTUPLE es considerado, según el budismo, como la vía que lleva al cese del Sufrimiento. Este cese del sufrimiento se conoce como NIRVANA.
El Noble Camino es una de las enseñanzas budistas fundamentales: la cuarta parte de las Cuatro Nobles Verdades. En la simbología budista, el noble camino es usualmente representado con la RUEDA DEL DHARMA, donde cada rayo (picos) representa un elemento del sendero. Este símbolo también se utiliza para el budismo en general.
Los ELEMENTOS del Noble Camino Óctuple se subdividen en 3 categorías básicas: sabiduría, conducta ética y entrenamiento de la mente (o meditación); para rehabilitar y desacondicionar la mente. En todos los elementos del noble camino, la palabra «correcta» o «recta» es una traducción de la palabra "sammā" (en pali), que significa plenitud, coherencia, perfección o ideal.
El NOBLE SENDERO ÓCTUPLE es:
* SABIDURÍA
1.- Visión o comprensión correcta.
2.- Pensamiento o determinación correcta.
* CONDUCTA ÉTICA
3.- Hablar correcto.
4.- Actuar correcto.
5.- Medio de vida correcto.
* ENTRENAMIENTO DE LA MENTE
6.- Esfuerzo correcto.
7.- Consciencia del momento correcta.
8.- Concentración o Meditación correcta.
Aunque el camino está enumerado del uno al ocho, normalmente no es considerado como una serie de pasos lineales por los cuales uno debe progresar; más bien, los ocho elementos del Noble Camino «deben ser desarrollados de manera más o menos simultánea, dentro de lo que sea posible de acuerdo a la capacidad de cada individuo. Todos están unidos y cada uno ayuda a la cultivación de los otros»; siendo esta una guía práctica que se hace en paralelo.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Si piensas mas en los demás tus problemas se minimizan
Jetsun Pema,'la madre de Tíbet', hermana menor de SS el Dalái Lama
Tengo 70 años. Nací en Lhasa (Tíbet) y vivo en Dharamsala (India). Estoy casada por segunda vez. Tuve tres hijos. Mi hija pequeña falleció hace 5 años, iba a cumplir 36. Tengo un nieto. Mi principal aspiración es que su santidad el Dalái Lama pueda volver a Tíbet. Soy budista.
Sin cicatrices
No necesita adornos ni maquillaje. Su sencillez, su sentido del humor y su dulzura hacen de ella una mujer muy atractiva, sin edad. No necesita doctorados, su humildad y su plena entrega durante 45 años a la educación de los niños tibetanos en el exilio, como responsable del Tibetan Children's Village, la han convertido en una experta en las necesidades humanas desde la infancia. Siempre llamó a todos los niños por su nombre y ellos la llaman Ama La (madre respetada). Como todos los tibetanos, ha pasado y pasa por situaciones muy dolorosas, pero no tiene cicatrices. Ha dado una conferencia sobre Educación: valores humanos para la paz y la no violencia, en la Fundació Casa del Tibet.
Mi infancia transcurrió en un Tíbet feliz y en una familia feliz pese a que mis padres, humildes campesinos, tuvieron dieciséis hijos y sólo sobrevivimos siete.
Todo cambió cuando reconocieron a su hermano como el XIV Dalái Lama.
Sí, a él se lo llevaron al palacio de Potala, y a mi familia, a una gran casa en Lhasa donde nací rodeada de lujos y sirvientes. Pero a los 9 años mi madre (mi padre murió cuando yo tenía 6) me envió a un internado de monjas católicas en India, donde viví hasta los 20 años.
¿Cuándo fue la primera vez que vio al Dalái Lama?
No intimé con él hasta los 16 años, cuando le acompañé a un viaje por India de dos meses y medio. A partir de entonces tuve claro que debía servir al pueblo tibetano.
Usted no quería, pero acabó convirtiéndose en la madre de Tíbet.
Yo quería trabajar junto al Dalái Lama. Mi hermana mayor se encargaba de las aldeas de niños tibetanos en el exilio, colegios, capacitación vocacional, hospedajes juveniles, hogares para ancianos...Pero mi hermana murió y el Dalái Lama me pidió que la sustituyera. Había mucho que hacer.
Pero no era su elección...
Para el budismo, lo importante es sacar el mayor provecho del ahora. Esa forma de pensar hace que la vida se convierta en algo más sencillo.
Ha vivido usted muchas muertes.
Cuando empecé a trabajar con niños, muchos morían porque llegaban en muy malas condiciones al exilio. Yo era muy joven y lo pasaba muy mal. Luego murió mi marido en un accidente de coche, y luego mi hija a los 35 años. Fue muy difícil.
¿Qué le ayudó a superarlo?
Todo el mundo que me rodeaba había pasado por tragedias en su vida, y lentamente aprendes a aceptarlo. Los budistas creemos en el renacimiento, así que morir no es el final, sino otro principio, y eso ayuda.
¿Y nunca ha dudado de la ley del karma?
Por supuesto. A mí me da aliento vivir una vida útil, con objetivo. Si has intentando hacerlo lo mejor que has podido, al final de tu vida todo cobra sentido.
Entonces, ¿hay que esperar?
No, hay que perseverar. Las muertes por las que he pasado han sido los momentos más difíciles de mi vida, pero me hicieron más fuerte, me hicieron crecer. Cuando logras superar esos descalabros, entiendes que ya nada va a poder contigo y llegas a estar en paz contigo misma, y esa paz es lo que me parece más importante.
¿Cuál es el camino?
Ser menos egoísta. Si puedes pensar más en los demás, tus problemas se minimizan. Si eres menos egoísta, no tienes tantos aferramientos, y eso te da paz. Pero es muy importante aprender a conocerse uno mismo.
¿Cómo?
Creo que los retiros son muy útiles, esenciales. No todo el mundo puede hacerlos, pero todos podemos encontrar unos minutos al día para pensar si nuestro día ha sido útil...
Pero la gente está muy ocupada, no tiene tiempo para lo fundamental. Si miras atrás y analizas en qué has estado tan ocupado, puede que empieces a reírte de ti mismo, porque todo lo que hacías quizá no tiene ningún sentido o no tiene importancia. Pero has de encontrar el tiempo para mirarte.
Entiendo.
... Y este no es un consejo budista, es un consejo de anciana, porque cuando era joven no pensaba de esta manera. Si lo hubiera hecho, ahora sería más sabia.
¿Era impulsiva?
Sí, y tenía mal carácter. Todos a mi alrededor decían: “Hay que darle rápido el té, porque si no se va a poner nerviosa”, ja, ja, ja.
¿Le gustaba ser ministra?
No, nada, yo quería estar con los niños. Siendo ministra pierdes el contacto con las cosas del día a día, con la gente, y no llegas a entender qué es lo que realmente necesita. Pedí cuatro veces al Dalái Lama la dimisión.
¿Qué ha sido lo mejor?
He visto niños discapacitados convertirse en artesanos maravillosos; ver que sus vidas tienen sentido me hace muy feliz.
¿Qué se debe enseñar a los niños?
Lo esencial es ganar su confianza y ayudarles a aprender a sacar lo mejor de sí mismos. Si lo consigues, todo va como una seda.
¿Y cómo se hace?
Teniendo un sistema educativo muy holístico que haga que los niños puedan pensar por sí mismos, se encuentren a sí mismos y confíen en ellos mismos.
¿Qué está descubriendo en la vejez?
Por fin puedo asistir a las enseñanzas de su santidad y tener una comprensión más profunda del budismo. Estoy aprendiendo a hacer las cosas sin presión; mi tiempo está en mis manos y disfruto de esa libertad.
¿Qué merece la pena en la vida?
Su santidad dice que es muy importante buscar la felicidad en la vida, ser feliz. Y para eso tienes que preguntarte cuál es el objetivo en tu vida y buscarlo. Para mí, la felicidad ha sido servir a los niños; de manera que al final de mi vida miro hacia atrás y veo un camino con sentido.
¿A través de los otros?
Cuando miro a mi alrededor y veo jóvenes felices, me siento feliz, sí. Vivir en armonía con los demás me parece esencial.
La Vanguardia
La Contra 04-12-2010
domingo, 28 de noviembre de 2010
El pequeño Buda - escena encuentro ego
Companys yoguis i yoguinis, aquí l'escena que avui ens explicava la Cristina a classe, ho veureu sobre el minut 7 del vídeo....la veritat es que es genial....
jueves, 25 de noviembre de 2010
Los cuatro inconmensurables
| Foto: Neus Bonet http://unmonparallel.blogspot.com/ METTA (AMABILIDAD) En el yoga budista, la palabra metta se suele traducir por "amabilidad". Etta está relacionada con las palabras "fina" y "amigo", y significa el sentimiento que se siente hacia un amigo cercano. No es algo sentimental, ni posesivo; es una aceptación leal. Siéntate en una postura cómoda, reflexiona y repite con esta intención: QUE SEA FELIZ.QUE TENGA PAZ.QUE ME LIBERE DE DAÑAR. QUE DISFRUTE DE LA FELICIDAD Y EL ORIGEN DE LA FELICIDAD. QUE EXPERIMENTE COMODIDAD Y BIENESTAR EN EL CUERPO, MENTE Y ESPÍRITU. KARUNA (COMPASIÓN) Está relacionada con la palabra karma. Es la intención y capacidad de aliviar el sufrimiento. Aunque karuna se traduce por "compasión", que literalmente significa "sufrir con", Tich Nhat Hanh, el monje y maestro budista, advierte que no es necesario sufrir para aliviar el sufrimiento ajeno. Buda describió karuna como "la congoja del corazón" que experimentamos cuando nos abrimos y vemos realmente el sufrimiento ajeno. Siéntate en una postura cómoda, reflexiona y repite con esta intención: QUE ME LIBERE DEL SUFRIMIENTO. QUE ME ACOJA CON CARIÑO Y AMABILIDAD. QUE ME LIBERE DEL SUFRIMIENTO Y EL ORIGEN DEL SUFRIMIENTO. QUE ME LIBERE DEL SUFRIMIENTO CAUSADO POR LA ENVIDIA (ENFADO O DOLOR). QUE EXPERIMENTE COMODIDAD EN EL CUERPO, MENTE Y ESPÍRITU. QUE RESPONDA AL SUFRIMIENTO CON COMPASIÓN. MUDITA (ALEGRÍA) El verdadero amor trae alegría, y mudita es la alegría que sentimos ante los placeres mas sencillos, como la sonrisa de un niño o el color azul del cielo, y la ternura que nos invade al observar un cachorro jugando. Al amar, el contento nos invade. Siéntate en una postura cómoda, reflexiona y repite con esta intención: QUE SEPA APRECIAR LA FELICIDAD Y LA ALEGRÍA QUE EXPERIMENTO. QUE LA ALEGRÍA QUE EXPERIMENTO CONTINÚE Y AUMENTE. QUE ME LLENE DE ALEGRÍA Y AGRADECIMIENTO. UPEKKA (ECUANIMIDAD) La palabra Upekka traducida en la tradición clásica del yoga como "indiferencia", es considerada en la tradición budista como "ecuanimidad". La verdadera ecuanimidad no es indiferencia; es la capacidad de sentir plena conexión, sin apego. Upekka es el último de los cuatro inconmensurables, y el que nos permitirá profundizar mejor en los otros tres. Después de practicar empezando por ti mismo puedes cultivar metta, karuna, mudita y upekka, para el resto del mundo y enviárselo a los demás: QUE TODOS LOS SERES PODAMOS ALCANZAR LA FELICIDAD Y LAS CAUSAS DE LA FELICIDAD. QUE TODOS LOS SERES PODAMOS LIBERARNOS DEL SUFRIMIENTO Y LAS CAUSAS DEL SUFRIMIENTO. QUE TODOS LOS SERES PODAMOS EXPERIMENTAR SIEMPRE LA AUTÉNTICA ALEGRÍA DESPROVISTA DE TODO SUFRIMIENTO. QUE TODOS LOS SERES PODAMOS PERMANECER EN LA PERFECTA ECUANIMIDAD, LIBRES DEL APEGO Y LA AVERSIÓN. Información escogida de varias fuentes En palabras de Einstein: “Un ser humano es parte de un todo al que llamamos universo, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Este ser humano se ve a sí mismo -sus pensamientos, sensaciones y emociones- como algo separado del resto; es una especie de ilusión óptica de su conciencia. Esta ilusión es para nosotros como una cárcel que nos limita a nuestros deseos personales y a sentir afecto sólo por unas pocas personas que nos son más próximas. Nuestra tarea ha de consistir en liberarnos de esta cárcel ampliando nuestros círculos de amor y compasión de modo que abarquen a todos los seres vivos y a toda la naturaleza en su esplendor”. “Diálogos con científicos y sabios” (Ed.Liebre de Marzo) |
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