TODOS LOS SERES HUMANOS ESTÁN INMERSOS EN LA BÚSQUEDA DE LA PAZ INTERIOR. Y, AUNQUE CONOCEN LOS CAMINOS MUNDANOS Y PUEDEN OBTENER TODO LO QUE DESEAN, SABEN QUE LO MÁS PRECIOSO ES LA PAZ INTERIOR PERO ¿QUÉ ES ESTA PAZ? ¿UNA IDEA? ¿UNA EXPERIENCIA? ¿CÓMO SE PUEDE ENCONTRAR?







domingo, 6 de marzo de 2011

Himno de la alegría



Escucha hermano la cancion de la alegria
el canto alegre del que espera
un nuevo día
ven canta sueña cantado
vive soñando el nuevo sol
en que los hombres
volveran a ser hermanos.
Ven canta sueña cantado
vive soñando el nuevo sol
en que los hombres
volveran a ser hermanos.
Si en tu camino solo existe la tristeza
y el llanto amargo
de la soledad completa,
ven canta sueña cantado
vive soñando el nuevo sol
en que los hombres
volveran a ser hermanos.
Si es que no encuentras la alegria
en esta tierra
búscala hermano
mas allá de las estrellas,
ven canta sueña cantado
vive soñando el nuevo sol
en que los hombres
volveran a ser hermanos.

Solo de pido a Dios



Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente,
 un monstruo grande y pisa fuerte
la pobre inocencia de la gente.
Es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.


Sólo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente
que la resaca muerte no me encuentre
vacía y sola sin haber hecho lo suficiente.

Sólo le pido a Dios
que lo injusto no me sea indiferente
que no me abofetee la otra mejilla
después de que una garra me arañó esta suerte.

Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente,
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.
Es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.

Sólo le pido a Dios
que lo injusto no me sea indiferente
si un traidor puede más que unos cuantos
que esos cuantos no lo olviden fácilmente.

Sólo le pido a Dios
que el futuro no me sea indiferente
desauciado está el que tiene que marcharse
a vivir una cultura diferente.

Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente,
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.
Es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.

Ganesha

A Ganesha se le considera generalmente como el hijo mayor de Siva y Parvati.
Todos los sacrificios y ceremonias religiosas y todas las serias composiciones escritas, así como todos los asuntos mundanos de importancia, son comenzados por los piadosos hindúes con una invocación a Ganesha. Pueden mencionarse gran número de casos en los que se abre un negocio mediante una invocación a él. Pocos libros comienzan sin las palabras "Salutaciones a Ganesha".
Se le representa con la cabeza de un elefante, y frecuentemente siendo atendido por una rata o montando en ella. Por lo general tiene cuatro brazos. Siempre se le describe como una deidad muy corpulenta  y los cuadros e imágenes suyas pueden verse en las puertas de la mayoría de tenderos.
Hay diversas leyendas acerca de su nacimiento.El Siva Purana cuenta que, tras dar vida a Ganesha, Parvati le puso ante su puerta para prevenir intrusiones mientras se bañaba. Al no permitr que Siva entrara, ambos se enzarzaron en una lucha, en la que esta deidad cortó la cabeza a Ganesha; pero cuando Parvati contó a su marido que era por orden suya que la puerta estaba cerrada, Siva lloró amargamente por la pérdida de su hijo. Enseguida ordenó que se trajera la primera cabeza que se encontrase, que resultó ser la de un elefante. Él la fijó al tronco sin cabeza y resucitó a su hijo.
Ganesha tiene un solo colmillo por eso se le llama Ekadanta. La razón de esto es la siguiente: Parasurama, que era un discípulo de Siva, fué a Kailasa a visitar a su maestro. Llegando a los apartamentos interiores, le fué impedida la entrada por Ganesha, puesto que su padre estaba dormido. Parasurama pidió, no obstante paso, y tras largo diálogo, se enzarzaron en una pelea. Al principio Ganesha llevaba las de ganar, agarrando a Pasurama con su trompa y dándole una voltereta que le dejó sin sentido. Al recobrarse Rama arrojó su hacha contra Ganesha, quien reconociéndola como el arma de su padre (Siva de la había regalado a Parasurama) la recibió con toda humildad sobre uno de sus colmillos, que se partió en dos inmediatamente; desde entonces Ganesha tiene un solo colmillo. Parvati se encolerizó mucho, y se disponía a maldecir a Rama cuando Krishna, de quien él era devoto, apareció en la forma de un niño y calmó su indignación. Se dice que Brahma había prometido a Parvati que su hijo sería adorado antes que los demás dioses.


Fuente: Mitología hindú (W.J.Wilkins)




De modo significativo, a diferencia de otras deidades del panteón hindú, no hay cánones o reglas estrictas que limiten la forma que su culto pueda tomar. Él puede ser reverenciado de cualquier forma. Ganesha es nombrado en himnos y oraciones por muchos títulos diferentes como Vinayaka (el removedor de los obstáculos), o Vakratunda (el de la trompa torcida). Las oraciones a Ganesha piden la remoción de los obstáculos del camino del creyente, y el éxito en los empeños de uno.
Todas las cualidades de elefantes son denotadas por la cabeza de Ganesha. Éstas son las cualidades de fuerza, carácter propicio, y sabiduría. Como el elefante, Ganesha puede ser poderoso y destructivo, pero es del mismo modo leal, amable y puede ser persuadido por el amor de sus creyentes. Sus orejas grandes - como las canastas de aventamiento - tamizan la verdad de la mentira, y recuerdan el axioma védico que el aprendizaje sólo puede tener lugar en los pies del gurú. Una interpretación tántrica de esta idea es que el aprendizaje sólo puede tener lugar cuando uno ha reprimido el diálogo interno y ha aprendido a abrir los oídos al mundo tal cual como éste es, en lugar de cómo a uno le gustaría que fuera. A la trompa de Ganesha le es atribuida la cualidad de la discriminación - cualidad primaria requerida para cualquier clase de progresión espiritual. El elefante usa su trompa para realizar tanto tareas delicadas como brutales. La trompa de Ganesha también puede representar el mantra-raíz OM.

Otra leyenda recuerda las raíces prevédicas de Ganesha como un escriba sagrado, la historia narra cómo Ganesha escribió el Mahabharata. Según esta leyenda, el sabio Vyasa, el autor de este poema épico, fue aconsejado por Brahma de pedirle a Ganesha de que sea el escriba.

Ganesha accedió a esto, a condición de que Vyasa dictase constantemente, sin pausa. Vyasa accedió a esto, agregando su propia condición la cual era de que Ganesha debería comprender cada palabra y frase y sus implicaciones antes de escribirlas. Esto le dio el tiempo a Vyasa para componer algunas estrofas mentalmente y dictarlas cuando Ganesha estuviera listo. Ganesha usó su colmillo quebrado como pluma.


Fuente: http://www.zonadecaos.com


Ganesh es reverenciado como el Removedor de Obstáculos,
el Señor de los Comienzos y el Señor del conocimiento.



jueves, 3 de marzo de 2011

Alcanza tu sueño

(Fragmentos)

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal.
Pero sé paciente, no pretendiendo
que todo te llegue de inmediato.
Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo
vendrá a tus manos en el momento oportuno.
Aprende a esperar el momento exacto
para recibir los beneficios que reclamas.
Espera con paciencia a que maduren los frutos
para poder apreciar debidamente su dulzura.
Aprende a mirarte con amor y respeto,
piensa en ti como algo precioso.
Desparrama en todas partes
la alegría que hay dentro de ti.
Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar
la tristeza de todos los que te rodean.
La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido,
iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía
a todos los que se acercan a nosotros.
El éxito en la vida no se mide
por lo que has logrado,
sino por los obstáculos que has tenido
que enfrentar en el camino.
Tú y sólo tú escoges la manera
en que vas a afectar el corazón de otros
 y esas decisiones son de lo que se trata la vida.
Que este día sea el mejor de tu vida
para alcanzar tus sueños.
Sé tu mismo el cambio que quieres ver en el mundo.

Mahatma Gandhi

Fuente: YOGA nº 71 (Asociación Española de Practicantes de Yoga AEPY)

miércoles, 2 de marzo de 2011

Nos apegamos a lo que debería ser en lugar de a lo que es


Foto: Neus Bonet
http://unmonparallel.blogspot.com/
 Christophe André, médico psiquiatra y psicoterapeuta.
Tengo 53 años. Nací en Montpellier y vivo en París. Casado, tengo tres hijas. Soy profesor universitario y psiquiatra en el hospital Sainte-Anne, especializado en el tratamiento de trastornos emocionales, ansiosos y depresivos. Soy de centroizquierda y cristiano budista.





 He visto una paloma muerta y me he puesto triste…
Ha recibido una información del exterior que le ha provocado un estado de ánimo, un clima mental.


Metamorfosis silenciosas.
Los estados de ánimo son emociones muy sutiles, pero definen nuestra vida emocional mucho más que las emociones fuertes, que radicalizan y simplifican nuestra percepción de los acontecimientos. Las emociones nos empujan a la acción, y los estados de animo, a la reflexión.


A veces no sabemos qué hacer con lo que sentimos…
Yo más bien diría que no sabemos exactamente qué sentimos y entonces caemos en la cavilación – darle vueltas incesantemente a lo que nos pasa-o la huida; pero cada vez que rechazamos sentir nuestros estados de ánimo, el problema persiste. Lo que hay que hacer es escucharlos, tienen un mensaje para nosotros. El análisis de los estados de ánimo nos vuelve más inteligentes.


Hay que saber hacerlo.
Primero aceptación y después acción, nunca reacción o negación. Aceptar nuestros dolores deja sitio a nuestras dichas, y volcarse (transitoriamente) en uno mismo permite volcarse hacia el futuro; pero aceptar la tristeza no significa sumirse en ella. Y hay que distinguir entre cavilar y reflexionar.


¿Cómo distinguirlo?
Las cavilaciones surgen de la pregunta ¿por qué?:¿por qué he tomado esa decisión?, ¿por qué me ha pasado a mí? La mejor pregunta para ver más claro es cómo:¿cómo hacer para que el problema no persista? Eso es reflexionar. El por qué es una pregunta intelectual, cómo es observación. Conocer cuál es mi experiencia cuando me siento mal trae lucidez para enfrentar el problema.


Los estados de ánimo pueden cambiar varias veces en un mismo día.
Lo deseable sería dar a cada estado de ánimo la respuesta que le corresponde, pero solemos dar a todos la misma respuesta. La herramienta adecuada es la introspección, detenerse y preguntarse qué estamos sintiendo, pero resulta difícil, muy difícil.


No me desanime, doctor.
Un recurso valioso es la meditación de plena consciencia, es decir: estar presente en la experiencia del momento que estamos viviendo, sin filtro, aceptando lo que llega; sin juicios de valor y sin expectativas.


¿Por qué pesan más los estados de animo negativos que los positivos?
Nuestro cerebro está cableado así, nos atrapa más lo malo que lo bueno. Cuando estamos en calma, frente al mar por ejemplo, no nos permitimos disfrutarlo, enseguida nos viene a la cabeza un pensamiento del tipo “debo…” o “hubiera tenido que…”. En lugar de estar en el instante presente, vivimos en la anticipación o en el rumiar.


Hay situaciones y sentimientos ante los que no tenemos respuesta.
Hay que aceptar que el misterio existe, pero queremos tener respuestas para todo. La persona ansiosa es la que soporta mal la incertidumbre. La tendencia a la preocupación reposa sobre una intolerancia frente a la incertidumbre.


¿Preocuparse es cavilar sobre el futuro?
Así es. Estar preocupado es tener la mente repleta de problemas por adelantado, ocupada y nerviosa. Deja de haber espacio para otros estados de ánimo, como las pequeñas alegrías cotidianas.


¿Cómo regular la inquietud?
Entendiendo que no podemos controlarlo todo y que los problemas forman parte de la vida, aceptando la incertidumbre; pero preferimos llenar el inquietante vacío de la incertidumbre actuando o anticipando. Nos apegamos a lo que debería ser en lugar de a lo que es.


Enséñeme a facilitar los estados de animo positivos.
Sonría, sabemos que sonreír aumenta los estados de ánimo positivos. Y ante un problema, dé un paseo: en lugar de bloquear el estado de ánimo intelectualmente, muévalo físicamente y tome distancia. Moverse, hablar con otras personas y entrenarse en ejercicios de gratitud son remedios poderosos.


¿Cómo se entrena la gratitud?
Cada noche, piense en tres momentos agradables del día y dese cuenta de que casi siempre esos momentos se los debe a otras personas, al amigo con quien ha compartido la comida… O si ha estado feliz escuchando música, agradezca ese momento a aquel compositor que vivió hace tres siglos.


Brillante idea.
Pensar tu felicidad ligada a otras personas da más potencia a esa experiencia y más seguridad, nos da fuerza para luchar contra ese sentimiento de soledad existencial.


La dulzura es otra gran herramienta.
Cierto, solemos pensar que la dulzura, la amabilidad, el respeto por los otros, es bueno para los que lo reciben, pero todavía es mejor para quien lo da y es consciente de las consecuencias de sus actos.


La felicidad ¿se aprende?
Un 50%, sí. La felicidad es bienestar más conciencia. Se trata de convertir los pequeños momentos de bienestar en felicidad iluminándolos con la conciencia. Saber que la felicidad es efímera e intermitente, saber hallar dentro de la tristeza o la desdicha un momento para sonreír y asumir la imperfección nos predispone a la felicidad.


Siento, luego existo
Los estados de ánimo, esa mezcla sutil de emociones y pensamientos, nos acompañan en todo momento, sotto voce impulsan nuestros actos y nuestra relación con el mundo. André es un experto en ellos, y en su magnífico libro Los estados de ánimo. El aprendizaje de la serenidad (Kairós) los despliega ante nosotros y nos invita a escucharlos, aceptarlos, convertirlos en mentores de nuestra sabiduría, sobre todo si son incómodos. Me quedé clavada en la página 49, en una reflexión sencilla: “Nos irritamos cuando el calentador se estropea, pero no nos regocijamos por tener agua caliente todas las mañanas. Y no obstante, ¡deberíamos hacerlo a título de ejercicio de lucidez y felicidad!”.

Fuente: La vanguardia (La Contra)

Mas feliz

NO DEBEMOS PERMITIR QUE ALGUIEN SE ALEJE DE NUESTRA PRESENCIA SIN SENTIRSE MEJOR Y MÁS FELIZ


Madre Teresa de Calcuta

martes, 1 de marzo de 2011

No podemos pensar dos veces con el mismo cerebro

Qué cura nuestra mente: las palabras o las pastillas?
Los neurocientíficos creen que las palabras no curan y que el psicoanálisis es pura mitología y, a su vez, muchos psicoanalistas piensan que los neurocientíficos son incapaces de aceptar que cada mente es diferente, porque ha tenido vivencias diversas y, por ello, las pastillas no sirven igual para todos.

¿Y ambos están de acuerdo en algo?
Hasta ahora, no, pero un neurocientífico, Pierre Magistretti, y yo, que soy psicoanalista, hemos diseñado un modelo que explica por qué las palabras de los psicoanalistas curan tanto como las pastillas.

Cuéntenos.
Cualquier experiencia modifica la sinapsis, la transferencia de información entre neuronas, y las palabras también son experiencia.

¿Cualquier vivencia cambia la mente?
Cualquier experiencia imprime en nuestro cerebro una nueva huella sináptica y, a su vez, al verbalizarla –otra experiencia– también la modificamos. De ese modo, las experiencias modelan nuestra mente y las palabras con que revivimos una experiencia la reescriben de una nueva manera en nuestra memoria. Por eso, no podemos pensar dos veces con el mismo cerebro... Pero la pregunta es: ¿cómo podemos cambiar a cada instante de cerebro sin dejar de ser toda nuestra vida nosotros mismos?

¿...?
Imagine que se hace usted una foto idéntica cada día a la misma hora en el mismo lugar.

Fácil.
Su foto de hoy será casi calcada a la de mañana y la de mañana a la de pasado mañana...

Sí..
.. Pero si compara esa foto suya de hoy con la que se haga dentro de diez años, verá que su imagen ha cambiado muchísimo.

Espero que no tanto...
¡Igual le pasa a su cerebro! Por eso, por mucho que nuestra genética nos influya, cada uno de nosotros somos totalmente libres –el cerebro es nuevo– en cada decisión que tomamos. La libertad del hombre, por tanto, es más que irrenunciable: estamos determinados para no estar determinados.

¿El cerebro cambia y la identidad, no?
Así es, porque cada experiencia lo modifica sin que deje de ser él mismo. Es un proceso similar al del lenguaje que explica Saussure: cada hablante va transformando imperceptiblemente una lengua –que es un sistema, como el cerebro– al utilizarla a su modo en cada momento, de forma que nadie habla nunca el mismo idioma. Cada vez que hablamos, hablamos una lengua diferente.

Pero aun así nos vamos entendiendo.
Si usted escuchara a un hablante que utilizó su misma lengua hace 500 años ya no lo entendería igual y, sin embargo, es la misma lengua. La lengua que se habla hoy difiere muy poco de la que se hablará mañana y la de mañana de la de pasado mañana, pero la actual es muy diferente de la que se hablará dentro de 500 años, que, sin embargo, será casi igual que la del día anterior...

Cada vez que hablo una lengua es diferente y la misma.
¡Pues igual se modifica nuestro cerebro!

¿La sociedad o la genética no son también culpables de según qué crímenes?
El entorno, las vivencias anteriores y la genética influyen, pero no deciden por nadie. Yo soy yo y mis circunstancias, sí, y mi pasado: la historia nos atraviesa, vale, pero cada uno decide su propia historia en cada acto.

¿Y la memoria?
El fundamento del psicoanálisis es que se moldea, como todo el cerebro. Al evocar una vivencia y reinterpretarla la volvemos a inscribir en la memoria de forma diferente.

La memoria es un país en el que todos somos extranjeros.
Por eso, también somos plenamente responsables y capaces de decidir no sólo cada uno de nuestros actos, sino también cada uno de nuestros recuerdos: los moldeamos.

No podemos cambiar nuestro pasado, pero sí el modo en que lo recordamos.
Los resortes de la memoria están en nuestras manos. No podemos cambiar los hechos, pero sí el modo en que los interpretamos y los recordamos, y por tanto cómo nos influyen. Podemos así modificar también cómo los sentimos y nos afectan, y así podemos mejorar: al entender nuestros porqués.

De ahí que las palabras curen.
No pueden cambiar lo que sucedió, pero sí el modo en que nos afecta lo que sucedió.

Damasio me dijo en La Contra que el cerebro actuaba anticipando el placer.
El cerebro anticipa el placer y por eso actuamos: nos gratifica con sustancias placenteras, pero, ojo, también anticipa el displacer.

No sé si le sigo.
Sigue el mecanismo de las adicciones: como el cerebro nunca es el mismo, cada vez necesita más gratificación para seguir actuando. El drogadicto comienza tomando droga por placer y acaba tomándola para no sufrir el displacer del síndrome de abstinencia.

¿Nuestro cerebro hace lo mismo?
Y por eso al final del máximo placer está la destrucción. Ese mismo bucle explica cómo al fin del placer de la creación está la destrucción de la propia obra, para poder seguir gratificándose al recrearla de nuevo.

Le intuyo, pero no sé si le entiendo.
Vea documentales de Picasso y verá cómo pintaba –exultante– y lo borraba –entusiasta– para poder volver a pintar algo totalmente distinto y así seguir gozando.
Entrevista La Contra de La Vanguardia - François Ansermet, psiquiatra del hospital de Ginebra